domingo, 25 de septiembre de 2016

Doble alegría de vivir, el champagne de Chunchuna, nacidos celestes, la fiesta de Conrado, crónicas uruguayas de publicidad cervecera

Memorias bien bebidas

A la izquierda, la modelo argentina
Chunchuna Villafañe protagonista de
una campaña que revolucionó la publicidad
uruguaya: "El champagne de las cervezas".
A la derecha, primer aviso de prensa, 1968.
Desde las primitivas chapas publicitarias de la Cervecería Popular de Conrado Niding, el legendario retrato del "alemán" Wihelm Sommer símbolo de Doble Uruguaya y la entrañable Malta Montevideana, hasta las modernas identificaciones de la marca Zillertal, la activación de los nuevos sabores de Patricia o las promociones de Pilsen como sponsor de la selección uruguaya de fútbol, en su mayoría a través de las redes sociales, han pasado quince décadas de innovaciones en un rubro estratégico de la producción cervecera uruguaya: la comunicación. “A los publicitarios nos cuesta reconocer que somos parte de una cotidianidad, ya no de los consumidores, sino de los ciudadanos; que los productos con los que trabajamos son valores culturales de las sociedades modernas”, afirma Claudio Invernizzi, creativo laureado, dentro y fuera de fronteras, director de Euro RSCG Gurisa, una de las agencias de Fábricas Nacionales de Cerveza

Sobre la base del capítulos 5 del libro Historia de la cerveza en Uruguay (Koi Books−FNC, Montevideo, Diciembre 2011), ilustrado con avisos históricos de Cervecería del Uruguay, Doble Uruguaya, Malta Montevideana, Patricia, Norteña, Tívoli, Pilsen.

La marca Pilsen fue reposicionada en 1968, con un nuevo diseño de etiqueta y envase, y con un histórico corto publicitario protagonizado por la modelo argentina Elva Chunchuna Villafañe. Fue una memorable gala televisiva, compartida por los tres canales privados, que comenzó a las nueve de la noche en punto. En las semanas previas hubo una campaña de expectativa sin antecedentes en la prensa uruguaya que culminó con un suplemento especial que el mismo día del programa contaba sobre la nueva cerveza y sus características innovadoras.
Collage 150 años de avisos ceveceros.
La comunicación fue realizada por la agencia Corporación Americana, dirigida por Miguel Ángel Páez Vilaró, contratada por iniciativa de Alberto Fernández Goyechea por entonces presidente de Fábricas Nacionales de Cerveza.
El equipo creativo estaba integrado por Francisco García Otero, Rafael Ruano, José María Reyes y Jorge Páez Vilaró; el diseño de la estrategia de comunicación y medios fue compartido por Roberto Ceruzzi y el propio director, que se encargó personalmente de todos los detalles de la campaña. “Había que competir con una marca muy poderosa, con casi cuarenta años de liderazgo, muy metida en la preferencia del público. Fue realmente un desafío que asumimos con un resultado exitoso, pero en aquel entonces era un riesgo inconmensurable”, recuerda Roberto Ceruzzi, histórico director de Corporación/JWT, una agencia que sigue vinculada con la compañía.
Diez Mandamientos, campaña Pilsen 1970.
Chunchuna fue elegida entre varias modelos, las mejores del Río de la Plata, porque debía ser un lanzamiento impactante, único; y así fue”, recuerda el experimentado publicista.
La película producida en Uruguay y Argentina, con dirección cinematográfica y técnica compartida por profesionales de ambos países fue presentada en un programa especial conducido por el locutor porteño Juan Carlos Rousselot. El champagne de las cervezas fue un eslogan irrepetible, una genialidad de los hermanos Páez Vilaró todavía recordada por los uruguayos de mediana edad. Un mensaje que se mantuvo vigente durante casi dos décadas y que fue difícil de cambiar”, evoca Ceruzzi.
Aquellos avisos fueron de ruptura, porque le pasaron por encima a todo lo que se hacía en publicidad hasta entonces. Una mujer protagonista, independiente, cabalgando, y luego tomando un choppito de cerveza; era algo impensado”, señala Gabriela Cibils, gerente de Marketing de FNC, quien era apenas una niña cuando se lanzó la campaña, pero que la ha estudiado en profundidad.
Ilustración publicitaria para cerveza
Tívoli, una marca popular a
mediados del siglo pasado
De Pilsen y arriba al Alma de amigos
La década de 1980 fue de afianzamiento del liderazgo de la marca, con una comunicación que la vinculaba con la cultura masiva: música, carnaval, deporte. De esa etapa son recordados dos claims que la posicionaron como un símbolo de los grandes acontecimientos populares del país: Pilsen y arriba y Que haya fiesta y alegría. Por entonces, sus jingles eran interpretados por artistas de calidad, como fue el caso de Claudio Taddei, o Laura Canoura, quien cantara, con su voz tan personal, un tema que todavía perdura en la memoria colectiva de los uruguayos.
A Pilsen se la asocia con música, algo que es cierto, y que se traslada a una creatividad que posee un inconfundible contenido musical; porque los consumidores exigen que tenga una comunicación del mejor nivel”, afirma Cibils.
A mediados de la década de 1990 hubo necesidad de reposicionar a la marca, luego del lanzamiento de Zillertal y de la reactivación de Doble Uruguaya, y para enfrentar la competencia creciente de Patricia, de Norteña. “Fue una etapa de cambios, para la empresa y para sus marcas, una necesidad que se vio multiplicada en el caso de Pilsen, por tratarse de una líder”, recuerda la ejecutiva.
Choppito inolvidable, c. 1970.
Para esta renovación fue contratada Gingko Biloba, una agencia de jóvenes que hacían una creatividad dirigida hacia la juventud. “En 1995 hicimos, con Juan Carlos Rodríguez, aquel eslogan ‘Alma de Pilsen. Alma de amigos’; de los mejores que recuerde en mi carrera, y un caso de posicionamiento para diez años de la marca que se cumplió con creces”, dice Gabriel Román, director de la actual Lowe Ginkgo.
El nuevo siglo encontró a Pilsen consolidada como un emblema de las costumbres uruguayas y de los gustos del país. “Sus avisos siempre contienen
ideas nuevas, que van un paso adelante, que se implantan en el corazón de la gente y en los gustos más populares. Es una marca que nos propone estar juntos, para conseguir los objetivos que nos planteamos. Esto no quiere decir que no mire a nuestras tradiciones, porque vaya si lo hace, con el fútbol o el carnaval, pero su mensaje central va dirigido hacia el futuro”, concluye Gabriela Cibils.

Mientras Norteña lanzaba su campaña de las tapitas con automóviles de regalo, Pilsen respondía con apartamentos. ¡Qué fuerte era aquella competencia de los setenta!”

Luis Cammors.

Brindis por Maracaná, 1950.
Zillertal
Todas las grandes cervecerías del mundo tienen una marca premium, que suele satisfacer a una porción menor del mercado, pero que es más exigente con la calidad y la imagen del producto. Un estudio de mercado que realizamos en 1990 nos daba que había una franja de consumidores, de nivel alto, que pedían vino cuando salían con familiares o amigos; porque para ellos la cerveza no era prestigiosa. Fue cuando la compañía decidió lanzar una marca con otra cebada, con otro lúpulo, y una buena imagen aspiracional”, cuenta Luis Camors, ex-gerente general de FNC.
Afiche Cervecerías del Uruguay, c. 1940.
Por entonces la fábrica Norteña de Paysandú presentaba a Prinz como un producto que trataba de posicionarse en el target medio alto y alto de consumidores. Fábricas Nacionales de Cerveza tenía registradas dos marcas: Múnich y Zillertal. Por recomendación de la empresa Equipos Consultores fue seleccionado el nombre Zillertal, que evoca al famoso valle austríaco de la zona alpina del Tirol. En 1991 fue contratada la agencia Grey Publicidad para la campaña de expectativa que el creativo Francisco Pancho Vernazza denominó
Día Z”.
Desde la aparición del primer aviso de prensa hubo una cuenta regresiva que señalaba la cantidad de días que faltaban para un acontecimiento que prometía fascinación y misterio. La fiesta que se realizó en la rambla de Pocitos, a la altura de la calle Buxareo, fue organizada por el relacionista público Alfredo Etchegaray y su lista de invitados fue diseñada con el concepto de activación de marca vinculada con la presencia de figuras mediáticas del Río de la Plata. El celebrado lanzamiento de Zillertal culminó con fuegos artificiales. “Fue un trabajo muy duro, pero muy lindo, porque no solo fue la publicidad, sino también el diseño de la botella, la etiqueta, la tapa. Recuerdo que esa tarde me reuní con colegas de las otras cervecerías en Tienda Inglesa. Todos me preguntaban qué era eso del Día Z, a lo que yo respondía con un misterioso no sé que despertaba aún mayor curiosidad”, evoca Camors.

"Despierta la alegría de vivir",
slogan de Doble Uruguaya de
tres décadas, lanzado en
la década de 1940.
Pilsen se inspira en Pilsen
La ciudad medieval con muchos siglos de nobilísima tradición cervecera señala un abolengo a la vez que un exigente nivel de compromiso. Recién en 1272 se le confiere a esta localidad checa de Bohemia, ubicada a orillas del río Míes, la categoría de ciudad. Allí la elaboración de cerveza se conjuga con la producción de esmaltes, licores, cueros, papel, y desde la Revolución Industrial, de maquinarias y metales varios. Pilsen es la antigua tierra de maestros cerveceros; aquellos que con tanto arte crearon una bebida impar en el mundo, que inspira una marca uruguaya que hará historia.” Así describió el origen del nombre un aviso de prensa redactado por Francisco García Otero, inolvidable creativo de la agencia Corporación Americana.

¿Llegaste a la Z?
Fue un eslogan que en 2005 anunció el relanzamiento de Zillertal, que hizo época acompañado por la presentación de dos nuevos calibres de botellas en el salón Irineo Leguisamo del Hipódromo de Maroñas. Desde entonces, la marca posee una nueva identificación, una etiqueta troquelada que se destaca por su elegancia y actualidad, con un logo en movimiento y una óptima combinación de oro y plata. “¿Llegaste a la Z?”, era un claim que simbolizaba el espíritu de superación y la excelencia que el consumidor espera de una cerveza premium. Desde entonces, al calibre original de 620 centímetros cúbicos se le suman dos nuevas presentaciones: el envase de litro retornable y un tamaño individual de 330 centímetros cúbicos.

Mirtha Legrand joven, en campaña
de Doble Uruguaya, c. 1945.
Así se hace una cerveza
En mayo de 2011 fue presentada una innovadora campaña comercial de Zillertal, creada por la agencia Corporación/JWT, que cuenta su proceso de elaboración en un estilo único, sensual y poético, mientras resalta sus cualidades: cebadas selectas y un exclusivo proceso de maduración.
Tras un rodaje de tres días, el corto fue grabado en un escenario modelado completamente en 3D, con un intenso proceso de postproducción de tres meses y el trabajo de más de 50 personas. La pieza introdujo el concepto “así se hace una cerveza”. Un claim que propone retomar un camino sobre la verdad del producto: su calidad. La nueva campaña también presenta nuevas piezas de gráfica, vía pública y radio, junto con un rediseño total de la página web y de los perfiles sociales de la marca. “Zillertal es una cerveza tipo Pilsner Lager, que debe su sabor y aroma a una lupulación especial y a un exclusivo proceso de maduración basado en una milenaria receta de origen bávaro. Su calidad superior está caracterizada por su sabor suave y su excelente presentación, que la ubican al mejor nivel de sus similares premium del mundo”, expresa Gabriela Cibils. 

Muchas marcas todavía se asocian con fermentación alta o baja, pero la fermentación alta dejó de existir en 1900, cuando el frío ingresó en la fabricación.

Mientras todo cambia
"Doble Uruguaya siempre está
presente desde hace más de
sesenta años en los tradiciinales
festejos de Nochebuena.
Hoy, como entonces, augura avsus
hogares una muy feliz Navidad."
Aviso de prensa, c. 1960.
Publicidad que marca
El comercial Caminata para Patricia es uno de mis preferidos, porque cumple con dos requisitos de la agencia: le aportó valor a una marca e hizo tintinear la registradora del cliente.”
Pablo Marqués, CEO de Punto Ogilvy

La fuerza de la cerveza
Fue el eslogan utilizado en 1993 para el lanzamiento de Baltika, una marca comercializada durante algunos años por FNC. Se trataba de un sabor emparentado con lo masculino, con tanto énfasis, que a la fiesta de presentación no fueron invitadas mujeres.

Elva Chunchuna Villafañe,
en "Pilsen, el champagne

de las cervezas".
Chunchuna
Me acuerdo que fui a buscarla a Buenos Aires. Era una modelo bellísima, muy inteligente, que aceptaba ofrecimientos profesionales solo si le gustaba el producto o la creatividad. Aquellos de Corporación Americana fueron unos avisos increíbles, que pegaron muy fuerte en los consumidores. Hasta ese momento la marca de Fábrica Nacionales deCerveza era Doble Uruguaya. Pilsen estaba escondida, porque no la utilizaron durante años. Después de ese lanzamiento, en gráfica y televisión, se impuso enseguida.”
Roberto Ceruzzi
"Qué satisfacción... tomar Norteña",
aviso de la década de 1960.
Ícono
El aviso de Chunchuna todavía sigue siendo un referente de la publicidad de bebidas, como un comercial que inevitablemente permanece en el tiempo asociado con cerveza. Es un ícono de Pilsen, que no podremos repetir.”
Claudio Invernizzi, director de Euro RSCG Gurisa, agencia de FNC.

Otra vez
A principios de la década de 1990 hubo un segundo intento de publicitar la marca Pilsen, con un aviso televisivo protagonizado por Chunchuna Villafañe. Fue luego del lanzamiento de Zillertal. La trajimos desde España, donde ella vivía, pero no funcionó. Si algo sale bien en un momento, el éxito no suele repetirse.”
Luis Cammors

Pilsen, ¡qué marca!
Un comercial para Pilsen que hicimos hace algunos años en la agencia IN, trata una historia que trasciende la anécdota y el propio folclorismo de sus imágenes. Está filmado en el Mincho Bar y participan Guillermo Peluffo, Julio Sánchez Padilla, Julio Sosa Kanela y la profesora de biología que le pudre la cabeza a uno de los pibes. Pilsen, ¡qué marca país!”
Claudio Invernizzi, director de EuroRSCG Gurisa

Wihelm Sommer
Fue un cliente memorable de la antigua Cervecería Popular de Conrado Niding transformado en un ícono publicitario hasta la segunda mitad del siglo pasado. El “Viejo”era un empleado del ferrocarril que cada tarde, luego de salir de su trabajo iba caminando al recreo cervecero de la calle Yatay donde siempre era atendido por el mismo mozo.
Fue un personaje muy popular en su tiempo, descendiente germano nacido en Paysandú, su barba fue reproducida  en  los carteles y las jarras de la Nueva Popular a Vapor. La imagen del fue una tradición luego continuada por la Cervecería Uruguaya, la Nacional, la Montevideana, y desde 1932 por Fábricas Nacionales de Cervezas, que la reprodujo en avisos de prensa, afiches, chapas publicitarias, etiquetas, ceniceros, almanaques, abanicos de propaganda y hasta las listas de precio.

Las marcas envejecen cada vez más rápido, en un mercado cada vez más dinámico, por ello es necesario revitalizarlas con nuevas propuestas, como en el caso de Pilsen y Patricia” (Gabriela Cibils).

Nací celeste
En este lugar el cielo
juega al fútbol,
en la tierra.
Y yo lo puedo tocar,
en cada camiseta.
Y a quién le voy a pedir,
que me regale ese amor,
si me manda el corazón,
que nació grande y celeste.
Yo sé muy bien quién soy,
me conocés y estoy siempre.
Yo soy el mismo que vos,
cuando grito soy celeste.
Anoche te vi en un sueño,
de esos con ojos abiertos.
Celeste juro que iba,
con otra gloria en el pecho.
No te pido lo imposible,
lo diste y lo vas a dar
No te pido lo imposible,
dámelo una vez más.
Yo sé muy bien quién soy,
me conocés y estoy siempre.
Yo soy el mismo que vos,
cuando grito soy celeste.
Yo sé muy bien quién soy,
me conocés y estoy siempre.
Yo soy el mismo que vos,
cuando grito soy celeste.”

Celeste
En 2010 Pilsen se transformó en el sponsor oficial de la selección uruguaya de fútbol que participó en el Mundial de Sudáfrica, con una campaña multimedia que desarrolló el sitio Aliento Celeste, desde el que se podía descargar el comercial mientras los hinchas enviaban fotos y mensajes de apoyo. El tema del corto fue realizado por la agencia Euro RSCG Gurisa, con música del estudio La Mayor y la voz de Marcelo Fontanini, vocalista de la banda Snake.

Si tomás, no manejes, 2011.
Volvé en taxi
La diversión continúa en el viaje de regreso. Es el mensaje central de la pieza televisiva creada por EuroRSCG Gurisa para Pilsen, que forma parte de una campaña institucional de Fábricas Nacionales de Cerveza. El corto muestra situaciones divertidas que pueden ocurrir tanto en un boliche como en un taxi
en movimiento. “Un objetivo es claro: crear conciencia sobre la importancia de no conducir después de haber consumido bebidas alcohólicas. Pero su mensaje va más allá, porque también decimos: aunque no manejes, también bebé con responsabilidad”, explica Alejandra Porciúncula, jefa de Marca.
Por primera vez, Pilsen aborda este tema en una campaña publicitaria. “La estrategia establece una comunicación coloquial con los consumidores, que se traduce en una buena oportunidad para transmitir mensajes responsables, y ser bien recibida por los jóvenes. La idea es que la premisa ‘cuando tomes no manejes, volvé en taxi’ se transforme en una realidad social”, concluye Porciúncula.

Conrado
Es el personaje central de la campaña lanzada en setiembre de 2016 por FNC para celebrar el 150 aniversario de la inauguración de la cervecería La Popular creada por el cervecero alemán Conrado Niding. La actividad central de esta promición es la “Conrado Bierfest”, un festival celebrado el próximo 5 de noviembre en la Rural del Prado.
La Popular, originalmente ubicada en el barrio de Palermo de Montevideo, fue inaugurada en 1866 dando origen a una larga tradición y producción de cerveza.
La mayor industria cervecera uruguaya rinde un merecido homenaje al pionero con lanzamientos de productos especiales de las marcas:  Bock, Serrana, La Popular, Múnich, Oriental, Doble Uruguaya, Pilsen, Prinz  y la Malta Montevideana.

Quizá no existe una relación inmediata entre la publicidad y las ventas, pero una acertada estrategia de comunicación y distribución sumada a una buena calidad, consolidan una marca.” 
Gabriela Cibils.

-¿Algo más?
-Y... Malta Montevideana.
Aviso de prensa, c. 1950.
Pilsen, nacida para salvar una fábrica
Muchas son las historias que se pueden contar en 150 años de existencia. Una apasionante fue la del nacimiento de Pilsen, una mega marca, un símbolo del Uruguay, pero que nació obligada por las circunstancias. Así lo evoca Luis Cammors, gerente administrativo de Fábricas Nacionales de Cerveza, responsable de una negociación política y comercial que hizo posible su producción. “En julio de 1968 fue decretada la congelación de precios y salarios, en la recordada COPRIN. En ese entonces Doble Uruguaya costaba 10 pesos, pero necesitábamos actualizar su valor, porque de lo contrario la producción se hacía definitivamente inviable. Fue cuando se nos ocurrió reflotar un porroncito de 300 centímetros cúbicos, que se llamaba Pilsen y que había sido el primer intento de una cerveza premium. Pero fuimos más allá. Nos decidimos a sustituir nuestra marca histórica, Doble Uruguaya, para que a través de Pilsen se nos permitiera actualizar el precio. Fue un riesgo que hoy nadie enfrentaría, porque Doble Uruguaya estaba impuesta. Pero hubo que hacerlo. Fui a ver a un amigo de COPRIN, al que le pedí que nos permitiera utilizar la marca Pilsen, que saldría a otro precio. Hubo que decirle que tenía otra cebada, otro lúpulo, otra etiqueta, y que por lo tanto sería más cara. Hubo que poner inventiva para zafar del congelamiento. Finalmente, a regañadientes, el contador Antelo de COPRIN firmó la resolución. Cuando regresé a la empresa nos dimos un abrazo con el contador Enrique Braga, quien como todos veía en Pilsen la única solución para salvar a FNC. ”

Algo muy especial
Salus Clara, c. 1940.
En cada Pilsen, varios personajes hacen el milagro: cebada, lúpulo y agua. Tales las materias básicas de toda cerveza. No hay componentes ni fórmulas secretas. La calidad única de Pilsen responde a la nobleza de esos tres factores. De ellos proviene su color, su sabor, su pureza, admirables credenciales de una cerveza impar.
Cómo se llega a ese color dorado maravilloso
El primer personaje de toda la cerveza es la malta. Esto es la cebada limpiada y seleccionada cuidadosamente, a la cual se la deja germinar durante una semana, después de aportarle la humedad necesaria. Una vez que ha alcanzado el desarrollo deseado, se la seca y se la tuesta. La temperatura a la que se realiza este proceso determinará el color de la cerveza: a temperatura baja será claro, y clara la cerveza; a temperaturas altas, ambas será más oscuras. El dorado aristocrático de Pilsen se ha logrado a partir de una cebada de primerísima calidad para cuya selección todos los cuidados han sido pocos. Y su transformación en malta se ha efectuado con los rigores más extremados en toda la etapa del proceso.
Matriz de chapa publicitaria
inspirada en Vincent Van Gogh,
Cervecería Uruguaya, c. 1920.
El leve amargo que la hace exquisita.
Interviene ahora el segundo personaje: el lúpulo. Es una enredadera parecida a la parra cuyas raíces llegan a profundizar hasta tres metros debajo el suelo. En la elaboración solo se utilizan los comos o racimos de flores de sus plantas femeninas. Sus aportaciones son múltiples. Imparte a la cerveza su aroma delicado, su peculiar sabor genuinamente amargo; pero también actúa como agente calificador, favorece a la retención de la espuma, y posee enérgico pode antiséptico. Las cantidades de lúpulo utilizadas varían, pero en general oscilan entre 110 y 300 gramos por cada 100 litros de mosto. Pilsen emplea lúpulo importado; el mejor que puede obtenerse en el mercado mundial.
Los secretos del agua
Por último, el agua es también un factor capital, que decide la calidad de una cerveza. Su composición química influirá decisivamente en todo el proceso de elaboración del producto, y en sus atributos finales. El agua empleada debe ser transparente, pura desde el punto de vista bacteriológico, ajena por completo a olores y sabores extraños y contener la medida adecuada de sustancias minerales. El agua de Pilsen responde en máxima medida a todos estos requisitos, y se la procesa con los mayores cuidados, a fin de asegurarse que si integración en el producto final le aportará la más perfecta pureza.”
Descripción de Pilsen en el suplemento Algo muy especial, publicado en 1968 con motivo del lanzamiento de la marca.

Patricia, c. 1950.
Araña
El maestro cervecero Carlos Ghione afirma que para crear una sabor “se observa cómo están los que ya tenemos y si hay un despacio para consolidar una innovación”. El proceso se inicia con test ciegos entre técnicos cerveceros y expertos en mercadeo. Luego que se toma de decisión, ese nuevo gusto debe transformarse en una marca que responda a las necesidades de un mercado. Esa es la tarea de Marketing. “Así vamos acercándonos a lo que deseamos, hasta que quedan tres ejemplares que suelen parecerse mucho entre sí, por lo que hay que afinar la sensibilidad.” Luego viene la araña de sabor: probando gustos, texturas, aromas, carbonatación. “Uno conoce los parámetros técnicos y cómo ajustar la fórmula para darle atributos a una cerveza, pero no alcanza: también es necesario que de alguna forma esté presente la opinión del consumidor”, evoca Ghione. Así nacieron los nuevos sabores de Pilsen, Stout, Ambar, Sonic.
Publicidad y Responsabilidad Social
Empresarial, en campaña de 2010.
Gabriela Cibils, gerente de Marketing de Fábricas Nacionales de Cerveza, cuenta el caso de las cervezas negras, al que define como un trabajo en equipo. “Vivimos en un mercado mucho más exigente que hace apenas un par de décadas. Los jóvenes desean probar cosas distintas. FNC había dejado de producir cerveza negra en 1988, porque hacíamos una cuba y nos daba para un año y medio. Peo hubo un momento, cuando los uruguayos comenzamos a pedir algo distinto en invierno, y que además fuera muy distinta y de calidad. Ese fue el concepto de las nuevas variedades negras, tanto de Pilsen como de Patricia. Fue un trabajo conjunto de cerveceros y expertos de Marketing, para encontrar los sabores que el público quiere.”
Zillertal
Fue premiada en Bélgica, donde compitió con cervezas de todo el mundo. “No mandamos una ejemplar especial, sino que nos presentamos con la misma bebida que se hace todos los días. Fuimos premiados con una producción del mes de diciembre”, recuerda el cervecero Carlos Ghione.

Norteña
Tiene posicionamiento de cerveza Premium en Brasil, asociada con aspectos muy valorados del país: confiabilidad, cultura, calidad. Está presente en restoranes selectos de Porto Alegre, Florianópolis y San Pablo.

Espuma
Una cerveza con mala espuma indica algo malo en el proceso, porque se trata de un valor en sí mismo, que depende del lúpulo y del gas carbónico y de la propia receta. La espuma es un producto dentro de otro” (Carlos Ghione).

Sonic
Los jóvenes van hacia cervezas más livianas. Un ejemplo es Sonic, con su color leve, su suavidad y su envase pequeño y transparente. Se toma en los boliches, tarde a la noche. Es un verdadero desarrollo porque se ha logrado estabilizar un líquido para que soporte la luz sin perder sus atributos organolépticos originales.”
Carlos Ghione
 
Choppera, década de 1920.
De los cajones de hielo al Chopp Directo
A mitad de camino entre sericio y promoción publicitaria, Chopp es la definición técnica de la cerveza servida directamente desde el barril a la jarra. Una modalidad aun más antigua que la presentación envasada, que en Alemania y otros países de milenaria tradición cervecera forma parte de su cultura, y del carácter histórico de grandes fiestas como la Oktoberfest de Múnich.
Las primeras chopperas uruguayas eran cajones rectangulares de madera que dominaban el escaparate de los mostradores de sitios históricos como el Palacio de la Cerveza o el Parque Oriental. La bebida era almacenada en tanques de roble, y luego pasaba a través de una larga serpentina de estaño en forma de espiral que estaba en contacto directo con el hielo seco que la enfriaba a medida que se iba sirviendo.
En la década de 1960 Fábricas Nacionales de Cerveza inauguró el sistema de chopperas en bares y restaurantes con pioneros como el recordado Rodelú de Malvín, El Palacio del Franckfurter, ubicado en la Plaza Independencia o La Pasiva, una empresa gastronómica cuya imagen pública todavía se mantiene asociada con la cerveza servida desde el barril.
Copperas del siglo XXI.
En la década de 1970 hubo un cambio tecnológico que consolidó el negocio, con la instalación de las chopperas de acero inoxidable, mucho más pequeñas, saludables y eficientes. “El hielo fue sustituido por un moderno sistema de refrigeración que aún se mantiene vigente”, afirma Eduardo Pellatón, durante años jefe del Departamento de Choppería y Mantenimiento de FNC.
Aquel trabajo de colocación y mantenimiento de las chopperas fue de los más lindos y creativos que me tocó realizar”, evoca Genaro Marsiglia, antiguo técnico instalador y reparador de las máquinas que abastecen el consumo cervecero en bares y restaurantes, y también en fiestas públicas y privadas de todo el país. El siglo XXI está definido por el Chopp Directo servido en pequeños barriles transportables que se comparten entre amigos o en familia.

El chopp puro, tomado en dosis moderadas,solo tiene efectos positivos para el organismo: mejora la capacidad física, reduce el estrés, la presión alta y los riesgos de infarto, además de proporcionar mayor resistencia contra infecciones.”
Anton Piend, profesor de la Universidad de Múnich.
 
Bierfest, un brindis por la concordia
Fue hace más de medio siglo que la construcción de un liceo dividió a la histórica ciudad de Colonia Suiza en dos partes separadas por una irreconciliable frontera, física y emocional. “Fueron años muy difíciles porque sufrimos el enfrentamiento entre vecinos, amigos y hasta hermanos”, evoca Néstor Begle, presidente del Movimiento Nuevas Generaciones, la institución nacida para reconciliar a los hijos de Nueva Helvecia, su otro nombre, una antigua colonia multicultural fundada por inmigrantes suizos, alemanes, austríacos, franceses e italianos. “La tarea fue muy difícil, pero el gran secreto del éxito fue la Bierfest, un proyecto en apariencia inalcanzable, que terminó siendo un encuentro de unidad”, asegura el nieto de colonos austríacos arribados al país a principios del siglo pasado.
Bierfest de Nueva Helvecia, 2011.
La gran fiesta cervecera nació en 1968, luego de que jóvenes helvéticos visitaran la Oktoberfest original, verdadero patrimonio cultural de Múnich y toda Alemania. “A su regreso contaron historias maravillosas, que calaron muy hondo en la directiva del Movimiento Nuevas Generaciones. “Lo primero

que se nos ocurrió fue plantearle la idea a las Fábricas Nacionales de Cerveza; hubo una inmediata comprensión de la iniciativa y nos acompañaron desde la primera edición cuando enviaron personal para enseñarnos cómo se tira la cerveza”, relata Julio Greising, uno de los creadores de la fiesta.
"Una multitud que reunió la fiesta; escenario con orquestas, pruebas de habilidad y fuerza a lo sajón; FNC envió una sola chopera que se instaló en la plaza de los Padres Fundadores y funcionó muy bien pero fue desbordada”, aclara el dirigente.
Sugerencias del Chef, campaña de Patricia 2011.
La idea del Bierfest caló tan hondo que rápidamente se olvidaron las diferencias que parecían irreconciliables. Desde entonces los amigos distanciados volvieron a dialogar, las familias separadas se unieron y todos los vecinos comenzaron a salir a las calles vestidos a la usanza de nuestros

antepasados”, evoca Néstor Begle.
La salida espontánea se transformó en el desfile multitudinario por la avenida Federico Gilomén. Por el magnífico escenario popular que se levanta cada diciembre desde hace 47 años han pasado figuras de relieve nacional e internacional: Alfredo Zitarrosa, Los Olimareños, Jaime Roos, el dúo Labarnois-Carrero, Pablo Estramín, entre los uruguayos que dejaron un recuerdo imborrable. Mercedes Sosa, Luciano Pereyra, Soledad Pastorutti o Baiano, el cantante de Los Pericos.
Desde entonces hubo abrazos, caras felices y orgullo compartido”, asegura Greising. El liceo de la discordia pasó a ser propiedad de todos los habitantes de Nueva Helvecia y la Bierfest creció hasta límites inimaginables, con el compromiso de un pueblo apoyado por Fábricas Nacionales de Cerveza.
Bierfest, un brindis por la concordia
Moon small, Patricia, 2016.
Fue hace más de medio siglo que la construcción de un liceo dividió a la histórica ciudad de Colonia Suiza en dos partes separadas por una irreconciliable frontera, física y emocional. “Fueron años muy difíciles porque sufrimos el enfrentamiento entre vecinos, amigos y hasta hermanos” evoca Néstor Begle, presidente del Movimiento Nuevas Generaciones, la institución nacida para reconciliar a los hijos de Nueva Helvecia, su otro nombre, una antigua colonia multicultural fundada por inmigrantes suizos, alemanes, austríacos, franceses e italianos. “La tarea fue muy difícil, pero el gran secreto del éxito fue la Bierfest, un proyecto en apariencia inalcanzable, que terminó siendo un encuentro de unidad”, asegura el nieto de colonos austríacos arribados al país a principios del siglo pasado.
La gran fiesta cervecera nació en 1968, luego de que jóvenes helvéticos visitaran la Oktoberfest original, verdadero patrimonio cultural de Múnich y toda Alemania. “A su regreso contaron historias maravillosas, que calaron muy hondo en la directiva del Movimiento Nuevas Generaciones. “Lo primero
que se nos ocurrió fue plantearle la idea a las Fábricas Nacionales de Cerveza; hubo una inmediata comprensión de la iniciativa y nos acompañaron desde la primera edición cuando enviaron personal para enseñarnos cómo se tira la cerveza”, relata Julio Greising, uno de los creadores de la fiesta.
Lo que nunca se imaginaron los amigos de FNC fue la multitud que reunió la fiesta; escenario con orquestas, pruebas de habilidad y fuerza a lo sajón; mandó una sola chopera que se instaló en la plaza de los Padres Fundadores y funcionó muy bien pero fue desbordada”, aclara el dirigente.
Promoción por Facebook, 2016.
La idea del Bierfest caló tan hondo que rápidamente se olvidaron las diferencias que parecían irreconciliables. Desde entonces los amigos distanciados volvieron a dialogar, las familias separadas se unieron y todos los vecinos comenzaron a salir a las calles vestidos a la usanza de nuestros antepasados”, evoca Néstor Begle.
La salida espontánea se transformó en el desfile multitudinario por la avenida Federico Gilomén. Por el magnífico escenario popular que se levanta cada diciembre desde hace 47 años han pasado figuras de relieve nacional e internacional: Alfredo Zitarrosa, Los Olimareños, Jaime Roos, el dúo Labarnois-Carrero, Pablo Estramín, entre los uruguayos que dejaron un recuerdo imborrable. Mercedes Sosa, Luciano Pereyra, Soledad Pastorutti o Baiano, el cantante de Los Pericos.
Desde entonces hubo abrazos, caras felices y orgullo compartido”, asegura Greising. El liceo de la discordia pasó a ser propiedad de todos los habitantes de Nueva Helvecia y la Bierfest creció hasta límites inimaginables, con el compromiso de un pueblo apoyado por Fábricas Nacionales de Cerveza.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Uruguaya, Montevideana, Oriental, Chancho, Salus, Norteña, Doble Uruguaya, una crónica de maestros cerveceros, emprendedores y pioneros

Entre ríos y cervezas

Planta de la Cervecería Nacional antes de 1932,
cuando se fusionó con su colega y rival La Oriental
para fundar Fábricas Nacionales de Cerveza.
(Archivo FNC)

De las lejanas Nacional y Montevideana, entre antiguas y modernas, a las Cervecerías del Uruguay que mantenían nombres históricos: Hoffmann, Beherens, Lane, Ameglio, Queirolo, Armanino. De la Sociedad Anónima Cervecería Oriental, liderada por el legendario Numa Pesquera, a las Fábricas Nacionales de Cerveza fundadas en 1932 como una respuesta local a la crisis global de Wall Street liderada por el financista Francisco Graffigna. Fueron décadas de hombres y nombres comprometidos con un producto del país, de creatividad, trabajo e inversiones, entre el desolado Arroyo Seco, la planta de Asunción, entre el Palacio de la Cerveza y el inolvidable Parque Múnich, aquel entrañable espacio del barrio Atahualpa. Dos marcas emblemáticas, la minuana Patricia y la sanducera Norteña, completan un puzzle productivo y comercial concebido en la primera mitad del siglo pasado.

Sobre la base de los capítulos 2, 3 y 4 del libro Historia de la cerveza en Uruguay (Koi Books−FNC, Montevideo, Diciembre 2011).

El monopolio de la legendaria Cervecería Uruguaya fundada en 1866 por el pionero alemán Conrado Niding, la primera del país, duró hasta 1899 cuando se constituyó una rival vigoroso: Cervecería Nacional, de Pajean, Brauer y Cía. Sus propropietarios emprendieron la creación de una planta industrial en un predio limitado por las calles Santa Fé y Jujuy, en el entonces paraje suburbano de Arroyo Seco.
Frente de Cervecerías del Uruguay, c. 1900.
La sociedad original se disolvió en 1907 cuando pasó a llamarse Cervecería Montevideana, adquirida por la Sociedad Comercial Eduardo Armanino y Cía. Las infraestructura industrial fue ampliada y mejorada, y los resultados comerciales se percibieron dos años después: la fábrica llegó a producir 3.000.000 de litros de cerveza.
La competencia entre la Uruguaya y la Montevideana significó un impulso para la industria cervecera. En 1908 las dos fábricas dieron trabajo a 273 obreros (150 la primera, 123 la segunda), lo que las colocó en el segundo lugar detrás del Frigorífico Artigas que ocupaba a 213 personas.
La Uruguaya era la mayor en infraestructura y en producción, en la temporada de verano contaba con una plantilla de más de 300 empleados. A partir de 1911, transformada en sociedad anónima, se incorporaron los empresarios Francisco Ameglio, Carlos Anselmi y Ernesto Queirolo, al año siguiente el capital social era de 680.000 pesos oro, divididos en 6.800 acciones. Por entonces el negocio estaba en plena expansión por la incorporación de tecnología y la constante captación de inversiones.
Francisco Ameglio padre, c. 1910.
Poco antes de la Primera Guerra Mundial las dos empresas buscaron ganar el mercado nacional, salieron a la conquista del interior del país: “De los dos establecimientos citados depende el expendio en los departamentos, a los que es enviada la cerveza a presión en envases de madera completamente iguales a los que se emplean en la capital y embotellada”, revelaba en marzo de 1913 una crónica del suplemento Cincuentenario del diario El Siglo.
A comienzos de la década de 1920 una nueva crisis coincidió con otro período de concentración del sector. En junio de 1922 ambas empresas decidieron fusionarse en Cervecerías del Uruguay. Emitieron una primera serie de acciones por cuatro millones de pesos para adquirir el activo y el pasivo de la Uruguaya (60%) y de la Montevideana (40%). Se autorizó a emitir un millón de pesos más en acciones, hasta conseguir cinco millones de pesos.
−Las dos empresas se integraron en un nuevo directorio que conservaba antiguos apellidos: Hoffmann, Beherens, Lane, Ameglio, Queirolo, Armanino. A ellos se sumó Domingo Lanza, líder del grupo familiar propietario de una curtiembre fundada en el último tercio del siglo XIX. Esta nueva incorporación también fue fugaz: duró algo más de un año.
Cervecería Oriental, c. 1923.
−En setiembre de 1923 nació Cervecería Oriental presidida por un líder de la industria y el comercio locales: Numa Pesquera. Secundado en la vicepresidencia por Ignacio Garmendia Caminos, por el secretario Ángel Noceto y Francisco Graffigna, que figuraba entre los vocales, el grupo comenzó con un capital autorizado de 1.500 pesos, construyó su planta industrial y un parque para el expendio de cerveza en Burgues y el bulevar Artigas.
−La crisis mundial que tuvo epicentro en 1929, luego de la caída de la Bolsa de Wall Street obligó al país a profundizar el proteccionismo comercial con medidas que limitaban las importaciones, que obligaban al control de la moneda y al aumento de los impuestos aduaneros.
Cervecería Montevideana, c. 1910.
−Fue una etapa de escasez de bebida extranjera que se sumaba a una producción artesanal casi inexistente, dos factores que en 1932 impulsaron una asociación industrial y comercial entre Cervecería del Uruguay y la Oriental. Así nació Fábricas Nacionales de Cerveza, favorecida por el efecto sinérgico de dos competidores y porque en años anteriores sus dirigentes se habían posicionado en otras empresas consideradas estratégicas para su negocio.
−Se autorizó un capital de diez millones de pesos y la emisión de acciones para canjear por el capital y los correspondientes fondos de reserva de cada una de las firmas constituyentes: 60% para Cervecerías del Uruguay y 18% para la Cervecería Oriental. En aquel momento se unieron los directorios, se sumaron Alfredo Inciarte y dos representantes del mayor emporio tabacalero del país: Horacio Mailhos y Daniel Sagrera.
−En mayo el Poder Ejecutivo aprobó los estatutos de la nueva sociedad y en noviembre de ese mismo año fue autorizada a cotizar en la Bolsa de Valores de Montevideo. Nacía con buenos auspicios financieros, sus dos primeros presidentes eran influyentes ejecutivos de la banca privada nacional: Francisco
Graffigna, titular del Banco Popular, y Alberto Vitelli, secretario del Banco Italiano.

En 1927 la Cervecería Oriental utilizó las primeras tapas corona, pero en 1932 cuando nació FNC quedaban pocos ejemplares.

Primer logo de la Cerveza Salus.
Salus, la espuma saludable
−Hasta 1937 hubo una sola empresa nacional: Fábricas Nacionales de Cerveza. La competencia surgió en el sureste del país y su origen fue atípico. Se trató de la diversificación productiva de una embotelladora de agua mineral radicada en las serranías cercanas a Minas, capital del departamento de Lavalleja.
−Allí un grupo de vecinos montevideanos había adquirido en 1892 un campo con surgentes de agua, con la finalidad de encarar su explotación comercial.
−Los emprendedores construyeron una fuente que comenzó a prodicir agua mineral pura, de primera calidad. Los años se sucedieron con avances y retrocesos hasta 1898, cuando Santiago Fabini organizó la empresa con apoyo de sus hermanos Enrique y Juan Pablo, y por el comerciante minuano Antonio Puga.
−En 1902, con la incorporación del banquero Luis J. Supervielle, la idea recibió un nuevo impulso. A partir de ese momento la sociedad tomó el nombre de Compañía Salus. Supervielle y Cía era  la razón social de una empresa familiar transformada en un grupo económico cimentado en la actividad financiera. Eran los propietarios del Banco Francés, fundado en 1887, con casa central en Montevideo y sucursal en Buenos Aires.
Tacho de cocimiento de Minas,
testimonio de la antigua cervecería
.
−Luego de adquirir tierras se orientaron a la agropecuaria, los negocios inmobiliarios y bursátiles. Su ingreso a la firma de bebidas señalaba un camino reiterado entre las firmas financieras hasta consolidarse como uno de los grupos económicos más importantes del país, con ramificaciones en la capital argentina, sur del Brasily Paraguay.
−En setiembre de 1907 el Poder Ejecutivo aprobó los estatutos de la Compañía Salus Sociedad Anónima. Aquel año inauguró una moderna maquinaria para el envasado de agua mineral.
−En setiembre de 1910 fue autorizada a cotizar en la Bolsa de Valores. La ampliación del capital social le permitió adquirir, tres años después, una empresa competidora, presidida por el ingeniero José Serrato, exministro de Hacienda de José Batlle y Ordóñez: Agua Vera y Canteras del Verdún, transformada en sociedad anónima para aumentar la venta del Acqua Vera producida en las sierras del Verdún.
−Una asamblea extraordinaria de accionistas, realizada en octubre de 1935, modificó el objetivo de la empresa. Así Compañía Salus fue facultada para explotar las aguas minerales de la Fuente del Puma; crear una estación hidromineral; construir, explotar o arrendar hoteles; explotar “en toda su magnitud” el turismo y la industria cervecera. Su incursión fue coherente con una estrategia. En diciembre de ese mismo año iniciaba la construcción de una cervecería dentro de su predio minuano, inaugurada en 1937.
Vista de la fachada geométrica de la planta
minuana de Patricia en Minas, inspirada
en la arquitectura renovadora que en la
década de 1930 lideraba Julio Vilamajó.
−La Salus se transformó en un complejo productivo−industrial asentado en 2.000 hectáreas, que buscó autoabastecerse de las materias primas que necesitaba, excepto el lúpulo que importaba de Europa y de Estados Unidos. Entre las sierras encontró lo necesario para su subsistencia: contrataba la provisión de cebada con los agricultores; la forestación aportaba el combustible para las calderas, el carbón vegetal para la elaboración de gas carbónico y la madera para los casilleros; la plantación de frutales proporcionaba manzanas para la fabricación de sidra, y limones y naranjas para los memorables refrescos Salus.
−El centro del complejo era la legendaria Fuente del Puma, de la que surgía toda el agua necesaria para fabricar una línea de productos cada muy aceptados por los uruguayos, también reconocidos por consumidores argentinos y brasileños que "peregrinaban" camino a Minas en busca de la "Fuente de la Juventud".
−Alentados por el éxito comercial los empresarios "minuanos" encararon otros rubros: se abrió un parque natural sin antecedentes en el país, para el uso público, con servicios gastronómicos y de hotelería: el Parador Salus. La actividad económica fue complementada con la explotación agropecuaria, la granja, cultivos varios y la cría de ganado.
−Hacia 1950, tras el retiro de Supervielle, la firma era presidida por Juan P. Fabini, y en el directorio figuraba Luis Maresca García, primigenio de una familia que luego fue decisiva en el desarrollo del negocio. Su hijo Carlos era el titular de la empresa, cuando en 1998 se anunció la venta de 34,6% de las acciones al Grupo Bemberg argentino.
−Dos años después se iniciaban conversaciones con la francesa Danone, la poderosa multinacional de agua mineral, que se cerraron en setiembre de 2000 con la venta del 57% del capital de Salus. Con la creación del Grupo AmBev, por la fusión de Brahma y Antarctica, el objetivo de los brasileños era quedarse con la cervecería a cambio de las acciones del agua mineral. Y así fue. 

En cervecería el área técnica es más lenta y estable que el marketing que siempre es más urgente y cambiante.”

Eduardo Pellatón

Etiqueta original de Norteña con banderas
de Paysandú y Uruguay, c. 1970.
Norteña y sanducera
−La tercera empresa cervecera también surgió en el interior del país, al norte del río Negro, en una rica región capital del departamento de Paysandú recostada sobre el Uruguay. A diferencia de la Salus se trató de una empresa nueva, especializada. No nació aislada, sino integrada a un proceso de desarrollo local con epicentro en la ciudad de Paysandú que se concretó en el período de oro de la industria uruguaya, entre 1943 y 1954.
−La Cervecería y Maltería Paysandú S.A. Fue fundada en abril de 1947, y el 1 de setiembre de ese mismo año tenía sus estatutos aprobados. Al principio fue presidida por su creador, el arquitecto Nicolás F. Máscolo, acompañado por el vicepresidente Máximo Seré, estanciero del departamento de Flores, y por el médico Julio César Fraschini, un poderoso empresario sanducero, productivo y financiero, quien por sus contactos internacionales fue el encargado de viajar a Europa para adquirir la maquinaria.
−En el primer directorio de la empresa había una discreta presencia montevideana: Ricardo Inciarte, vinculado con FNC, y Juan Vicente Chiarino, director del almacén importador de comestibles Chiarino y Cía., con presencia en el agro, los negocios inmobiliarios y en el Banco de Cobranzas, Locaciones y Anticipos.
Juan Vicente Chiarino.
−La fábrica comenzó sus actividades en 1951 con un capital inicial de 800.000 mil pesos, que cuatro años después fue incrementado cuando pudo cotizar sus acciones en la Bolsa al tiempo que abría agencias en todo el país y su dirección comercial se radicaba en Montevideo. Una segunda etapa productiva y financiera se inició ese año. Fue un período de expansión sin precedentes. El capital accionario se incrementó a 19.000.000 de pesos una década después de creada la firma.
−La tercera etapa se inició en 1968, con la venta mayoritaria del capital accionario al Grupo Oetker de la entonces República Federal de Alemania, que pasó a controlar la empresa. En aquel momento la empresa fue transformada en el complejo CYMPAY, que privilegió la exportación de cebada cervecera y de cebada malteada, que siguió fabricando cerveza, que montó una fábrica de envases de plástico para autoabastecerse de casilleros y adquirió una embotelladora de agua mineral: Matutina. La marca Norteña fue comprada en 2002 por el Grupo AmBev que trasladó su producción a Montevideo.  

−En 1927 la Compañía Salus lanzó la marca Puma de Oro, precedente de la emblemática Patricia.

Alberto Vitelli.
Nuevos cerveceros
−Fábrica Nacionales de Cerveza fue fundada por cerveceros expertos y emprendedores por entonces recién llegados a la actividad. Entre los "nuevos" sobresalía el abogado Alfredo Inciarte pertenecía al grupo económico Sucesores de Nicolás Inciarte, propietario de una barraca de frutos del país que había expandido sus inversiones y diversificado sus actividades, el más notorio de aquellos negocios fue el Frigorífico Artigas asociado a la compañía estadounidense Armour. Los Mailhos detentaban el virtual monopolio de la industria tabacalera y tenían colocaciones en numerosas y variadas empresas. También aparecía Alberto Vitelli, con intereses en la firma ferretera, la importadora Trabucatti y en instituciones financieras.
−La empresa constructora argentina Oscar Kropff fue autora de la maqueta original de la Cervecería Popular, construida en 1887.

Augusto Hoffmann.
Jorge Brauer
−Fue el más innovador y recordado director técnico de la Cervecería Nacional. Nacido en Alsacia, recibido de maestro cervecero en Baviera, vino al Río de la Plata contratado por la Bieckert de Buenos Aires. Enrique Menini traía la experiencia de La Ideal, una popular bebida sin alcohol que elaboró hasta la primera década del siglo pasado. Enrique Bonnecarrère y Ceferino Arioni fueron titulares de la Destilería Uruguaya, una firma que competía con los principales whiskies importados.

1900
−Fue el año cuando Cervecerías del Uruguay importó los primeros camiones estadounidenses White, con cubiertas de aire, que cada mañana se estacionaban en la calle Entre Ríos, al lado de los carros tirados a caballo.

Numa Pesquera.
Numa Pesquera
Fue un líder de la agroindustria y el comercio nacional, granjero de Melilla, vitivinicultor y cervecero, fundador de la Oriental y directivo de FNC hasta la década de 1960.
Filántropo y notable dirigente deportivo, acompañó a su gran amigo Atilio Narancio en la organización y financiación del viaje de la selección uruguaya que en 1924 fue campeona de fútbol en los Juegos Olímpicos de París, aquellos Celestes gloriosos que inventaron la vuelta olímpica en el estadio de Colombes.
Un año después Narancio apoyó a Pesquera, por entonces presidente del Club Nacional de Football, en la más extensa gira de la historia del deporte mundial. La centenaria institución uruguaya disputó 38 partidos en 23 ciudades, entre febrero y agosto de ese año, con 27 triunfos, siete empates y cinco derrotas. El cuarto enfrentamiento fue contra la selección regional francesa de Roubaix que una semana antes había perdido 7 a 0 con Brasil.
Cuenta la leyenda que Pesquera le ofreció al plantel tricolor un premio extra de 1.000 francos si ganaban por la misma diferencia. Cinco goles de Pedro Perucho Petrone, uno de Héctor Manco Castro y otro de Arturo Sufiotti, hicieron que Pesquera cumpliera su promesa.


Juan Pedro Fabini.
Fabini
−La familia creadora del agua y la cerveza Salus estaba radicada en Lavalleja desde 1880, cuando el patriarca genovés Giovanni Fabini se estableció con un almacén de ramos generales en el poblado de Solís del Mataojo. Sus hijos más notables fueron Juan Pedro, ingeniero de obras públicas que le entrega su nombre a la popular Plaza del Entrevero, quien vivió comprometido con la empresa familiar, y Eduardo, el notable músico y compositor, que solo iba a la finca para buscar inspiración. 

Entre las sierras 
−La planta Minas de Fábricas Nacionales de Cerveza está ubicada en el kilómetro 109 de la ruta 8, a poco más de diez kilómetros de la capital del departamento de Lavalleja bañada por la cuenca del arroyo Solís Grande.
Eduardo Fabini en las sierras.
 
−Su construcción fue una iniciativa del banquero Luis. J. Supervielle, quien en 1935 era presidente de la Compañía Salus, primera propietaria de la histórica marca Patricia. La obra dirigida por el ingeniero Juan Pedro Fabini fue inaugurada dos años después. Su diseño Art Déco tardío está influido por una sensibilidad modernista nacional, liderada por el arquitecto Julio Vilamajó, quien además desarrolló la urbanización de Villa Serrana. 
 
Inspiración
−El gran músico Eduardo Fabini solía quedarse en una antigua vivienda ubicada en la falda de la colina donde está implantada la fábrica del agua Salus y la cerveza Patricia. Allí compuso muchas de sus obras, entre pinos, coronillas, canelones, arrayanes y guayabos.

En 1960 por primera vez se llenaron botellas de un litro de cerveza en la planta de Entre Ríos, con equipos que compró Francisco Ameglio en Estados Unidos. Antes había botellones y porrones de esa capacidad y de dos litros”
Eduardo Pellatón

Otto Bemberg.
Otto Bemberg
−Fue un empresario alemán, financista e industrial, iniciador del grupo económico argentino que lleva su nombre, creador de la cerveza Quilmes. Se llamaba Otto Peter Friedrich Bemberg, nacido en la ciudad alemana de Colonia el 1 de mayo de 1827. Fue traido a Buenos Aires por sus padres, Peter Bemberg Boullé y Maria Teresa Drügg. En la capital argentina fundó una importadora de tejidos y exportadora de granos que expandió con apoyo de la familia de su esposa, Luisa Ocampo, colonizadores y constructores de caminos y puentes.
−En 1860, cuando era cónsul en París, fundó la Destilería Franco Argentina, y en 1888 la Brasserie Argentine Societé Anonyme. Dos años después regresó a Buenos Aires para producir y vender cerveza, instalado en Quilmes, un paraje ubicado a 25 kilómetros del centro porteño. Bemberg fue un filántropo, fundador del Barrio Cervecero que se desarrolló alrededor de la planta industrial, núcleo original de la futura ciudad.
−Tras la muerte del pionero alemán, en 1895, su hijo Otto Sebastián, maestro cervecero recibido en la Universidad Técnica de Múnich, quedó al frente del negocio que en 1901 pasó a llamarse Brasserie Argentina Quilmes (BAC), y que adquirió la planta industrial Schlau de Rosario de Santa Fé y luego la Palermo bonaerense. La familia también fue continuadora de su tarea filantrópica cuando en 1908 creó la línea de tranvías Quilmes-Barracas que no solo benefició a los obreros de la empresa sino a todos los poblados de veinte kilómetros a la redonda.
Planta de Quilmes, c. 1940.
−Los Bemberg fueron los primeros importadores de semillas europeas de cebada para cerveza y en 1911 crearon las principales variedades de granos argentinos. A partir de 1915 construyeron dos nuevas plantas: Cervecería del Norte, con sede en Tucumán, y Los Andes, radicada en Mendoza, mientras iniciaban los ensayos de malteado e inauguraban la fábrica Coroplas, para producir sus propias tapas corona.
−En 1925, cuando poseía nueve sucursales en todo el país, el grupo llegó a la selva misionera, donde fundó Puerto Bemberg, una localidad con viviendas nuevas, hospital, escuela, iglesia. En 1937 la Sociedad Argentina Quilmes concretó la primera importación aérea de lúpulo que luego de investigada permitió obtener ejemplares propios que dieron lugar a cervezas enteramente argentinas cuando la empresa cumplió medio siglo de vida.
−En las décadas posteriores la marca se consolidó como líder del mercado argentino y referencia industrial en la región, con una creatividad que se vio reflejada en su identidad visual y en un eslogan publicitario clásico: “El sabor
del encuentro.”
−En 2002, la Cervecería y Maltería Quilmes se asoció con la multinacional AmBev y en abril de 2006 se concretó el traspaso del paquete accionario mayoritario. En la actualidad forma parte del grupo ABInBev, la compañía cervecera líder en el mundo, con un portfolio de más de 200 marcas y con operaciones en más de 30 países, entre las que se encuentra Fábricas Nacionales de Cerveza.

Planta de Norteña, 2011.
Norteña
−El ingreso de Norteña al mercado de la cebada cervecera estuvo vinculado con una coyuntura internacional. Entre 1938 y 1940 la superficie cultivada alcanzaba un promedio anual de 4,2 mil hectáreas. A principios de la década de 1950 se había elevado a 12,3, y en 1961 alcanzó las 39,1 mil hectáreas.

Hielo y cristal
En 1925 los administradores de Cervecería Montevideana se vincularon a Cristalerías del Uruguay, y en 1930 al Frigorífico Modelo. En ambos casos, el objetivo era alcanzar cierto grado de integración: la cristalería fabricaba envases de vidrio y el frigorífico producía y distribuía hielo.

Barricas, bombas y hielo 
Máquinas a vapor de la Montevideana, 1920.
−La Cervecería Montevideana fue una empresa innovadora que respondió a la oportunidad que significó el fin de las grandes importaciones de líquidos alemanes, ingleses, belgas, franceses.
−Fue la primera que diseñó una estrategia de venta al por mayor y de distribución en comercios. Introdujo los barriles de 10, 15, 30, 50 y 100 litros, que eran llenados y lavados por máquinas automáticas. De ese establecimiento salieron todos los toneles de roble y bombas de bronce, enfriados con cajones de hielo, que recorrieron el país en ferrocarril entre 1920 y 1960.
 
Me tocó cerrar la fábrica de barriles en la calle Asunción cuando todavía quedaban 45 personas trabajando, las últimas de un total de 500 en su mejor época. ¡Fue una experiencia muy fuerte!” 
Eduardo Pellatón
 
Fachada histórica de la planta Entre
Ríos de Fábricas Nacionales de
Cerveza, con la estrella cervecera en
un tímpano superior.
La refundación
−A principios de 1959 las Fábricas Nacionales de Cerveza enfrentaban un serio riesgo de quiebre financiero y productivo. Su esfuerzo industrial estaba disperso en cuatro plantas que significaban un elevado costo para una empresa de 3.000 empleados, que además administraba una maltería con escasa materia prima. Hubo cambios en el directorio con la llegada de Roberto Ferber a la presidencia, acompañado por capitales del Grupo Bemberg, fabricante de Quilmes. Francisco Ameglio Fynn, Enrique Braga, Federico Bervejillo, Haroldo Miños, fueron nombres señalados en la modernización de la empresa.
−Aquel fue un tiempo de cambios y decisiones que conmovieron al personal en lo interno y también a la opinión pública, por el significado colectivo de los sitios cerrados. El Palacio de la Cerveza y la las instalaciones de la Popular fueron vendidas en 1961 a la Institución Atlética Sudamérica.
−En 1964 fue desmantelada la Cervecería Oriental y su inolvidable Recreo y en marzo de 1974 fue expropiada la planta de Asunción, donde el Banco Hipotecario del Uruguay construyó viviendas, mientras que parte de su equipamiento era llevado a Entre Ríos o rematado por la firma Gomensoro y Castells.
Fachada de Entre Ríos, c. 1920.
−Una decisión dolorosa pero que explica un testigo directo, el técnico Eduardo Pellatón. “Tanta disgregación elevaba los costos a niveles de inviabilidad tal que los directores de entonces no tuvieron otra alternativa que tomar medidas drásticas”, recuerda Eduardo Pellatón, quien había ingresado a FNC en 1959, seleccionado en los primeros concursos de oposición y mérito. “Hasta ese momento, sólo se entraba por contacto familiar”, aclara el empleado que permaneció casi cinco décadas en la compañía y que fue responsable de su patrimonio industrial.
−La necesidad de cambios dio lugar a un novedoso plan de negocios basado en una viabilidad proyectada para cinco años en una primera etapa, con el liderazgo del vicepresidente Emilio Peña, representante de la firma argentina, y por un joven gerente general, el ingeniero Francisco Ameglio Fynn.
−La estrategia fue concentrar lo máximo de la producción en la planta de Entre Ríos, donde se ampliaron los sótanos del estacionamiento para colocar allí salas de fermentación. Se compraron nuevos equipos de llenado para botellas de un litro, se cambió el parque de barriles y el equipamiento para su lavado y llenado, pero la inversión más importante fue la adquisición de un nuevo generador eléctrico, luego que las inundaciones de ese año casi paralizaron las fábricas de Asunción y Entre Ríos.
Estrella alquímica cervecera en tímpano.
−“Fui contratado para instalar ese equipo, que por tratarse de una emergencia era la prioridad máxima. Recuerdo que por entonces sólo se podía gastar 50% de la energía de UTE, porque las centrales habían colapsado. Ingresé con un recordado compañero, José Anfuso, con quien fuimos recibidos por Numa Pesquera y Alberto Frenández Goyechea, dos directivos históricos de la compañía. Comenzamos a trabajar con gente muy experimentada, que podrían ser nuestros padres. Recuerdo con cariño al jefe de máquinas, Ramón Castro, mi primer jefe, de quien con los años tuve el honor de ser su jefe; un ejemplo de trabajo, rectitud, que con otros hizo grande a FNC”, relata Pellatón.
−La sorpresiva muerte del ingeniero Ameglio, cuando la reestructura estaba en plena marcha, creó un gran vacío inicial que se cubrió con un comité director, integrado por Ignacio Parpal, Américo Siécola, el ingeniero Federico Bervejillo y el contador Enrique Braga.
La firma de los constructores que
remodelaron la mayor fábrica
cervecera del país todavía perdura en
una pared de Paraguay y Entre Ríos.
−“Al poco tiempo la empresa reordenó su funcionamiento, con la coordinación del ingeniero Jacobo Varela en la planta y otros técnicos que habían ingresado en concursos de oposición y mérito. Hasta 1960, la fábrica era manejada por los cerveceros, en su mayoría extranjeros, qué decidían en todos los rincones de la fábrica, desde cómo debía ser la producción hasta cómo se publicitaba o se vendía, pero ese año hubo una transformación hacia un perfil más amplio, aunque siempre basado en lo industrial.”
−Para continuar la obra de Ameglio, el directorio nombró por primera vez un gerente general, Enrique Braga, y uno industrial, Federico Bervejillo. El nuevo equipo quedó con integrado también por los ingenieros José Terra y Luis Castillo que coordinaban las tareas de producción con el cervecero George Ruckert; Cammors, Enrique Garlo, Enrique Umbre y Ana María Guzzetti en administración; Olguiz Rodríguez en propaganda; José Anfuso y Eduardo Pellatón en servicios y talleres.
Sala de cocimiento y filtrado.
−“Por entonces había excelentes administrativos, como Ignacio Parpal, un gerente de todos los tiempos, un consejero que siempre estaba pronto para escuchar una idea. En otras áreas recuerdo a Miguel Batalla, jefe de Talleres, tercera generación de FNC, al recordado Ángel Vilar, jefe de Asunción, que se retiró como jefe de Personal y a los ingenieros Francisco Gari, elaborador del agua Vittel y José Melillo, químico encargado del whisky. El ingeniero suizo Jacobo Harmayer fue un pilar fundamental para los cambios tecnológicos. Miguel Battaglia, era el jefe de la flota, Antonio Farat, responsable de producción, y Rosendo Rodríguez en el área administrativa. Bervejillo murió muy joven, al igual que Ameglio, fue una pérdida humana y empresarial, pero su sustituto, el ingeniero Haroldo Miños, fue quien encaró la modernización definitiva de la planta y la construcción de la filial paraguaya, una tarea que compartimos con otro gran técnico: Oscar Pedemonti”, evoca Pellatón.
−Una visión administrativa de los cambios es aportada por Carlos Cammors, ex gerente de la compañía. “Ingresé en 1962, por una convocatoria de estudiantes de segundo o tercer año de Facultad de Ciencias Económica, con la materia Análisis de Costos aprobada. Fue un decisión sin antecedentes, por el carácter profesional del llamado y porque en FNC no existía el costeo.”
Bases de las cubas cilindro-cónicas.
−Cammors comenzó trabajando con consultores argentinos contratados para realizar una auditoría que relevó “cada rincón de la fábrica”, recuerda el ejecutivo. “En aquella época todo era artesanal: cubas de madera, maquinaria antigua, mucho personal y también muchas mermas. Un ejemplo: los barriles que supuestamente eran de mil litros en realidad podían contener no más de 750”, cuenta Cammors. “Entré en una sección nueva, Costos y Procedimientos, pero al poco tiempo comenzó la racionalización de las áreas: hacíamos una sección juntando cuatro y ganábamos en eficiencia y tiempo. El gran gestor de esa modernización administrativa fue el contador Enrique Braga; hay un antes y un después de su paso por la compañía”, concluye Cammors, quien fue gerente Administrativo, Comercial y que culminó su carrera en la Gerencia General.
−La evolución tecnológica y productiva de FNC es descripta por Eduardo Pellatón como un proceso en el que hubo decisiva influencia de dos técnicos extranjeros. “Con el Grupo Bemberg, en la década de 1960 conocimos al profesor francés Jacobo Demier, un científico de primer nivel internacional que nos enseñó los mejores conceptos y los mayores secretos de la fabricación cervecera.” 
Muelle y sector de envasado Entre Ríos.
−Cuando en 1993 ingresó la multinacional Heineken como nuevo socio mayoritario del Grupo Bemberg, la planta de Entre Ríos fue renovada con el asesoramiento del ingeniero Brand Jan Vander Berg. “En ese momento trabajábamos con máquinas de la década de 1950, muy nobles, pero desactualizadas a la realidad de un mercado en expansión. En esta segunda etapa de modernización fue decisivo el trabajo y asesoramiento de este holandés que nos enseñó técnicas y aportó recursos materiales que impulsaron nuestra actualización”, evoca Cammors.
−Vander Berg era director regional de Heineken para el Río de la Plata, radicado por entonces en Buenos Aires, responsable de la planta de FNC y de la Cervecería Paraguaya, una filial de la empresa instalada en la localidad de Caaguazú. “Por su iniciativa adquirimos la nueva línea de embotellado, la cilindro cónica y las nuevas salas de cocimiento que le aportaron una calidad definitiva a nuestros productos. Es un hombre excepcional, que se enamoró del país, tanto que se quedó a vivir en Punta del Este, después de retirado”, concluye Pellatón.


El recordado gerente Ignacio Parpal sustituyó en 1940 a un alemán que debió irse luego que Uruguay le declarara la guerra al regimen nazi” 
Oscar Pedemonti,memorialista, impulsor del Museo de la Cerveza.

Un logo, tres letras
Chapa patrimonial , 1932.
−Es muy interesante la historia del logro de Fábricas Nacionales de Cerveza, una denominación que perdura hasta hoy, y que se ha transformado en una marca reconocida en el país. Cuando los directivos de la década de 1950 tuvieron que hacer la papelería de la empresa, se encontraron con unas viejas boletas que tenían estampadas la sigla FNC, y no dudaron en adoptarla, en principio como algo pasajero para hacerla más fácil, pero el logo quedó hasta hoy. Son esas historias que llamarían la atención a los expertos en marketing y a los estudiosos de la técnicas de publicidad, pero es la más pura verdad: el logo de FNC nació por una casualidad, en tiempos en que la compañía lo tenía todo adentro: una oficina de diseño con sus dibujantes, y hasta una imprenta en la que se realizaba la papelería.

Taborda, el héroe cervecero
−“Era el más joven de compañeros mayores que me decían Nene y que me ayudaron a construir la casa de Carrasco. Recuerdo a Leonardo González, a Manuel Muniz que había sido soldado y fue guardia de Luis Batlle, en 1933, cuando estuvo encarcelado en la Isla de Flores tras el golpe de Estado de Gabriel Terra. Quise entrañablemente y admiré a Gerardo Taborda, un mecánico experto que vivía en la calle Tomás Diago, que había sido voluntario de aviación en la resistencia francesa contra la ocupación nazi en la Segunda Guerra Mundial. Cuando Charles de Gaulle vino a Montevideo lo condecoró como héroe y el gobierno francés le regaló una chacra.”
Oscar Pedemonti 

Un registro histórico de la antigua
sala de cocimiento de la
Cervecería Montevideana, última
empresa que dirigió Conrado Niding.
Cierre de Asunción 
−"Fue tan anunciado como lento, hasta resistido en el interior de cada empleado. Fue un proceso parcial: primero el embotellaje, después se pararon los barriles pero se siguió fabricando cerveza, luego dejaron de llegar los camiones porque no hubo más distribución; finalmente se pararon todas las máquinas. Para quienes trabajamos en ese cierre fue algo humanamente muy duro.”
Eduardo Pellatón 

Burrouhgs
−“Aquello era algo increíble: las cuentas corrientes se llevaban a mano. Fue cuando conseguimos poner unas máquinas Burroughs, aquellas perfo-verificadoras gigantescas. Hoy son reliquias, pero en su momento nos permitieron evolucionar del lápiz y la goma a una mecanización mucho más profesional y confiable, con una historia organizada de cada cliente. Yo tenía 22 años.”
Carlos Cammors 

Desde que nació
−“Vivíamos en Zapicán y San Fructuoso, porque cuando mi padre comenzó a trabajar en la cervecería, se mudó desde Carrasco. Hizo de todo, pero terminó como sereno. Con mis hermanos nos sentábamos en el murito de la estación de servicio a esperarlo a la salida. Siempre nos compraba una figazza, que era algo raro en aquella época, en un carrito blanco que paraba en la puerta de la fábrica. Era un paseo familiar que adorábamos.”
Compresor de Cervecería Oriental,
Burgues y bulevar Artigas, c. 1926.
Juan Carlos Martínez, funcionario de la planta de Entre Ríos desde 1969.

Ameglio

“Por un concurso llamado por él, ingresé en la parte técnica con José Anfuso que fue a la maltería. La verdad es que teníamos un sueldo muy bajo para tantas responsabilidades. Entonces hubo cierto malestar que llevó a la renuncia de Anfuso, que se fue a una tabacalera, pero yo preferí hablar con Francisco Ameglio. Le expliqué mi caso y me triplicaron el sueldo.”
Eduardo Pellatón 

Mann

“Fue un motor que me tocó desarmar con el compañero Pellatón, que estuvo años en la planta de Asunción y que trasladamos a Entre Ríos. Era una maquina antigua pero de increíble precisión, similar a la utilizada por los submarinos nazis U2 en la Segunda Guerra Mundial. Luego vino un motor de la misma marca Mann, mucho más moderno, pero aquel primer equipo para mí fue inolvidable.”
Oscar Pedemonti 

Planta industrial de la calle Asunción, c. 1950.
Montevideana
−“Recuerdo cuando le regalaron a mi madre un libro de Malta Montevideana, por el nacimiento de un hermano menor. ¡Era precioso! Allí se escribía la fecha de nacimiento del niño, se ponían fotos y se podían leer consejos para la crianza del bebé. A las madres les indicaban que bebieran malta y cerveza Chancho, por sus proteínas. ¡Lo guardamos como un tesoro familiar!” 
Juan Carlos Martínez

Tronco cónicas
−“Son máquinas que cambiaron nuestra forma de hacer cerveza y que con los tanques de fermentación formaban parte del más moderno sistema de producción de la década de 1990. Antes hubo que trabajar con las antiguas máquinas de Asunción, muy útiles para elaborar una cerveza refrescante pero con limitaciones de volumen, que luego fueron llevadas a la planta paraguaya de Caaguazú.”
Carlos Ghione, maestro cervecero de FNC

Cajones de seis botellones de dos
litros de Cervecerías del Uruguay, 1922.
Cajones
−“En la Cervecería Oriental había un gerente de cajones, ¡sí, de cajones! En realidad era un gerente que se había quedado sin tarea y que se dedicaba a juntar los cajones y llamar a los carpinteros” (CC) .

Carlos Graves
−Fue un histórico maltero suizo que durante años trabajó en la Oriental y que con el cierre de esta fábrica pasó a FNC. “Cómo se hacía en aquella época, vino con la maquinaria”, anota Pellatón. En la década de 1960 el alemán George Ruckert era el cervecero de Doble Uruguaya y Graves el maltero de la Montevideana, hasta su retorno a Suiza. “Yo lo llevé al aeropuerto y lo despedí para siempre, porque murió en su país”, recuerda el responsable patrimonial de FNC.

Ahorro
−“La empresa tenía un sistema de ahorro para el persona, que generaba intereses. Siempre iba con mi padre a la Contaduría, a depositar o retirar dinero. Se lo anotaban en una libretita. Si alguien tenía un problema personal, económico o no, pedía una audiencia con el gerente Ignacio Parpal, que siempre le buscaba una solución” (JCM).

Casi en simultáneo con la fundación de FNC se creaba la Maltería Nacional como compañía autónoma y con una planta industrial independiente.

Chancho 2/3 de litro.
Chancho 
−Fue una cerveza negra memorable, formulada con trigo, avena, cebada y frutos. Era una bebida de alta fermentación, de cuerpo robusto, espesa al paladar, producida desde fines del siglo XIX por la Cervecería del Uruguay. Su álter ego se llamaba Tívoli, otra variedad negra, más líquida, pero también más áspera, de carácter astringente, que se vendía en barriles o en botellas de vidrio.−En 1932 pasaron a formar parte de la cartera de Fábricas Nacionales de Cerveza, pero nada cambió para ninguna de las dos: se elaboraron en la planta de Asunción, hasta su cierre. Tívoli fue discontinuada a principios de la década de 1950, mientras que Chancho tuvo su última etapa en los mismos tachos de cocimiento de Doble Uruguaya, dentro del complejo industrial de Entre Ríos. Aquel caldo espeso y saludable fermentaba en piscinas subterráneas, y luego se guardaba en antiguas cubas cerveceras fabricadas en 1887. Chancho era recomendada para madres en etapa de lactancia, pacientes con anemia y ancianos con necesidad de un suplemento alimenticio.
−Cuando se dejó de hacer, en 1968, sus toneles de madera fueron utilizados para elaborar el whisky Gregsons. Sus porrones en gres, importados de Alemania, Inglaterra y España, fueron piezas artísticas utilizadas como adornos en jardines familiares, y en espacios destacados de instituciones culturales y sociales. En la actualidad los envases de Chancho son muy buscados por los coleccionistas, por su diseño original y su valor histórico.
Origen del sabor: Gran Bretaña
Estilo: Negra tipo Ale
Presentación: porrones en gres de 1/3 y 2/3 de litro.


Primera etiqueta de "La Doble", 1940.
Doble Uruguaya 
−Más de siete décadas se mantuvo vigente la histórica marca creada por Cervecerías del Uruguay, con su inolvidable imagen institucional: el alemán sin cabello y con mucha barba que disfrutaba de una jarra transparente repleta del líquido. A principios del siglo pasado era elaborada en dos variedades: rubia y negra.
−Su denominación se debe a que la fábrica proponía dos opciones de su cerveza Uruguaya: Simple (cruda) y Doble (fermentada). Dos décadas después de la fundación de Fábricas Nacionales de Cerveza, se dejó de producir la Simple y quedó solamente la Doble, que pronto fue una denominación emblemática, que hizo muy popular un tamaño pequeño conocido como Choppito.
En 1995 hubo una segunda activación de Doble Uruguaya, , pero fue apenas una etapa de dos años hasta su retiro definitivo del mercado.
Origen del sabor: Alemania
Estilo: Lager
Presentación: botellas de un litro, 330 y 200 centímetros cúbicos (Choppito).


Etiqueta de Montevideana, c. 1930.
Montevideana 
−Fue la primera bebida de cebada sin fermentación alcohólica, la más popular de su tiempo, elaborada en la planta Asunción de la Cervecería del Uruguay; heredera del Extracto de Malta, muy usual a fines del siglo XIX aunque eran productos distintos. −La malta era el extracto menos concentrado, más dulce y más líquido. En la década de 1920 mantuvo una célebre competencia con la Oriental, en la que los médicos más prestigiosos de su tiempo se alinearon de un lado o del otro, para describir sus valores nutricionales.
−Cuando ambas empresas se fusionaron para crear FNC, solamente quedó la Malta Montevideana, y cuando la cerveza Doble Uruguaya dejó de ser producida también cambió la denominación de la bebida sin alcohol: desde entonces ambas se denominan Pilsen.
Origen del sabor: Alemania
Estilo: Bebida nutritiva sin alcohol
Presentación: botellas de vidrio de 700, 330 y 180 centímetros cúbicos.


Pilsen
Primera etiqueta de Pilsen, c. 1950.
−La denominación era utilizada por Fábricas Nacionales de Cerveza desde que el cervecero checo Carlos Starostik comenzó a elaborar una bebida lager que evocaba a Plzen, un pueblo de su patria donde nació la célebre denominación de origen Pilsener. −El producto se llamó Pilsen Royal de Luxe, y fue desarrollado para un público de mayor poder adquisitivo y para consumir en momentos especiales, en bares o restaurantes, presentado en un único calibre de 330 centímetros cúbicos.
−Sus propiedades organolépticas eran similares a las de la primera rubia checa que se sirvió en jarra de cristal de Bohemia, la más valorada: su agua era suave, transparente, rica en minerales. "En Uruguay se puede hacer una cerveza muy sensible al agua, porque no se necesitan procesos demasiado complejos para su puesta a punto como insumo cervecero", explica el ingeniero Carlos Ghione.
−La etiqueta de aquella Pilsen de Starostik fue la primera que utilizó la imagen de los rayos de sol que iluminan su nombre; una composición que perdura con pocos cambios.−Pilsen es la marca que cambió el mercado de las cervezas y la costumbre de los consumidores uruguayos. A su influjo, la cerveza dejó de ser una bebida de bares y reuniones masculinas, para adquirir diversidad y presencia en la mesa familiar. Pilsen es la cerveza preferida por los jóvenes uruguayos, que desafió la estacionalidad veraniega de un producto que cada vez más se bebe todo el año.
Origen del sabor: Checoslovaquia
Estilo: Pilsener
Contenido alcohólico: 5,5%

Temperatura ideal: 2-8 °C
Presentación: botellas de un litro y 600 centímetros cúbicos, lata de 330 centímetros cúbicos.
 

Etiqueta de Patricia, 2011.
Patricia
−La histórica marca creada en 1936 recorre desde entonces una trayectoria asociada con la calidad y con el legendario valor de su agua, que surge de las sierras de Minas un sitio único en el país donde se instaló la cervecería y maltería.
−Con el distintivo de Salus en su etiqueta y bajo el nombre de Cerveza Serrana la bebida se comercializó a partir del año 1950 en dos sabores: rubia y negra.
En 1956 se registró la marca Patricia y fue creado su logo con el busto de una mujer vestida a la usanza de fines del siglo XIX.
−Las décadas de los 1960 y 1970 marcaron su comercialización en diferentes calibres (300 y 620 centímetros cúbicos) y el inicio de su exportación. La primera partida se envió a Europa y en 1980 llegó a Brasil, Argentina, España y Estados Unidos, desde entonces sus principales destinos. 
−Patricia posee atributos místicos vinculados con la Fuente del Puma, un diferencial que le otorga vigencia con el paso del tiempo y con la revalorización de lo natural.
Es reconocida como una marca artesanal, cercana, propia, con valores esenciales que generan un vínculo de confianza con los uruguayos, opina el cervecero Gustavo González Porley, jefe de la planta de Minas y creador de los nuevos sabores de Patricia.
Origen del sabor: Alemania
Estilo: Rubia tipo Bock
Contenido alcohólico: 5,5%
Temperatura ideal: 2-5 °C
Presentación: botella de un litro y lata de 330 centímetros cúbicos.


Etiqueta actual de Norteña con banderas
uruguayas y escudo de Paysandú, 2011.
Norteña 
−La marca creada en Paysandú, en 1951, ingresó al portafolio de FNC en 2000 y desde entonces ha evolucionado en su sabor, textura y aroma.
−Reconocida desde siempre por su sabor fuerte, con notables toques de amargo, en esta segunda etapa de presencia en el mercado uruguayo se caracteriza por una menor astringencia que su antecesora sanducera y por una menor oxidación que la hace más bebible.
Origen del sabor: Alemania
Estilo: Pilsener tipo Oktoberfest
Contenido alcohólico: 6%
Temperatura ideal: 2-5 °C

Presentación: botella de un litro.